A veces esta canción de la banda chilena Saiko me identifica. Algunas mañanas me despierto con esta sensación. Después se me pasa obviamente... ja!
Fin de fiesta
Abre las cortinas al bajarse de la cama
va desnuda
Es otra mañana
Mira en el espejo
Su rostro que no calza
Esta en la llave
Deja algo de agua
ecos de cristales
Que retumban su cabeza
Le da vueltas tanta indiferencia
Luz artificial
En una noche sin sorpresas
Ya es de día
Fin de fiesta
Despertó
Creyendo que
Podría ser
Un día diferente
En su piel
Lleva el dolor
Y el peso de
Otra gente
Se prepara algo de comida
Recoge piezas rotas de su vía
Y dibuja sus labios
Para volver a sonreír
Nunca llega esa mañana
No existen hadas.
Nunca llega
Esa mañana
Escucha el mismo tema
Que suena desde años
Busca ropa en el armario
Retoca sus facciones
Se vuelven más reales
Guarda los miedos,
Deja los sueños
Despertó
Creyendo que podría ser
Alguien diferente;
En su piel
Lleva el dolor
Y el peso de Tanta gente
Nunca llega esa mañana,
No existen hadas
Nunca llega esa mañana
No existen hadas
Siempre vuelven
Más noches largas
No existen hadas,
Nunca llega esa mañana.
Da un paso más
Sin saber por donde pisa
En sus oídos siente grito
Trata de entender
Donde se pierden las palabras
Las promesas
Las miradas
Nunca llega esa mañana
No existen hadas
Nunca llega esa mañana
Nunca llega esa mañana
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domingo, 11 de octubre de 2009
Identificación
Esto habla de:
autorreferencialidad,
canciones,
chongos,
desilusión,
hastío,
identificación,
soledad,
tristeza
lunes, 24 de agosto de 2009
Las desacertadas...
Existe un blog sobre esto, por lo que no pienso arrogarme la creatividad del término ni lo que él designa. Por el contrario.
Quiero afirmar por este medio mi adhesión al grupo de las mujeres desacertadas en el amor. Me identifico con ellas: sus problemas son los mismos que los míos. Sus temores y modos de actuar son exactamente iguales a los propios. Sus tristezas y desesperanzas son homologables a las mías. Todo cuadra, yo pertenezco a ellas.
Ahora bien, como toda persona que se dedica a las ciencias sociales, no pude evitar tomarme el trabajo de pensar qué características nos aúnan a las desacertadas y básicamente cuál es la génesis de nuestros desaciertos. Qué hay por fuera de lo que nos pasa a diario que nos hace confluir en tan populoso grupo en el cual muchas desearíamos nunca formar parte (porque no es divertido que te vaya mal con el sexo opuesto). Y llegué a los siguientes rasgos, que si bien son reconocibles, no conozco bien cómo se modifican (igualmente definirlos es el primer paso). A saber:
* La desacertada tiene una relación muy particular con la figura paterna. Poco importa que nuestro padre esté ausente de nuestro hogar o que viva con nosotras. Nuestra relación con él es siempre DISTANTE. Nuestro padre, tal como los hombres que conocemos, es un ser inalcanzable, complejo, que hasta incluso nos toma por sentado. Convivimos y aprendimos que llevarse con los hombres en el plano amoroso (no amistoso, esto lo trataré más adelante) es la búsqueda de alguien como nuestro padre: un ser que lisa y llanamente no nos de pelota.
* Una frase que nos caracteriza es: "yo no soy histérica, me gustan las cosas de frente". Y claro, ahí nos equivocamos. Porque siempre con nuestro si y nuestra sinceridad a mano nos quedamos sin misterio, perdemos la gracia y el glamour al toque. Y claro está, con nuestra actitud frontal siempre nos topamos solo con hombres histéricos. Porque aparentemente las carentes de histeria somos nosotras, pero a ellos los buscamos bien complejos y retorcidos...
* Las desacertadas jamás llevamos una vida alejada de lo masculino. Por el contrario, vivimos permanentemente en la masculinidad: solemos tener muchos amigos hombres -de los cuales un porcentaje nos quiere dar y nosotras o nos hacemos las boludas o no tenemos ganas; otro porcentaje no nos da pelota aunque les queremos dar y el resto es gay, he aquí que nuestros verdaderos amigos son estos últimos- y nos metemos en ambientes socialmente considerados masculinos: queremos puestos altos, aspiramos a tener una carrera profesional, los hijos son algo que por lo general queda rezagado entre nuestros planes -o quizá ya tenemos uno y deja de ser una meta. No es mi caso pero sí el de muchas otras- y nunca pensamos vivir de un hombre. La sola idea de ser mantenidas nos horroriza. No puedo determinar si esto último es coherente con lo anterior o si simplemente es una derivación de nuestros aciertos. Sabemos que, al no poder mantener una relación a largo plazo el ser mantenidas no está ni en nuestro horizonte. Quiero aclarar que yo sostengo que es por lo primero, pero no descarto la segunda como opción para algunas.
* Para agregar a lo anterior, en mi caso se suma el ser muy futbolera. De lo contrario se jactan muchas de mis amigas, que creen que es un rasgo de femeneidad el rechazar el fútbol, junto con sostener su supina ignorancia de sus reglas y su carácter popular.
* Tipos de hombres favoritos de las desacertadas: los bad boys, los casados, los que están de novio, los mucho mayores que nos, los menores (y bastante) que nos, los de gran conversación, de esos que les caen bien a todo el mundo (y a todas, con lo que rotan mucho pero no necesariamente caen en una, la desacertada), los que tienen hijos, los que son callados y con un halo de depresión, los muy lindos (de esos que les gustan a todas), los cancheros que suelen ser un tanto creidos, nuestros jefes, nuestros profesores de la facu. En fin, todo ser complejo, no disponible, no recomendable.
* Las desacertadas nos jactamos de nuestras múltiples liberaciones: entre ellas la de ser sexualmente bastante abiertas. No creemos que tener sexo en la primera cita esté mal (aunque no siempre lo hacemos), consideramos que si las cosas se calientan rápido y se habla poco y se hace y toca mucho, mejor. Creemos que es mejor ser una loba que darla de caperucita roja. Sin embargo -y aún cuando no entiendo el por qué- a veces nos juega en contra. Los hombres siguen viviendo un tanto en las cavernas (y aún cuando ellos me lo quieran negar 800 millones de veces y me digan que generalizo en exceso, es así) y a la larga buscan a las niñas "tiernas" (las que saben venderse como tales... ojo!) con las que tener hijitos y presentarlas a su madre. Y muchas veces esa actitud nos hace caer en ser desechables. O en durar pero a la larga ser un poco despreciadas por ello. Pero calma chicas: no nos quiero vapulear por eso. Al contrario creo que la pasamos bien porque somos fieles a nosotras mismas, oimos a nuestros cuerpos y merecemos hombres que tengan los huevos suficientes para bancarse eso. Pero la verdad es que tipos copados, con esa capacidad, escasean... Y MUCHO. Es mejor ser así que una solapada. Pero, convengamos, no siempre nos suma porotos...
* A su vez tenemos amigas variadas pero con actitudes similares: algunas desacertadas como nosotras, que en cuanto encuentran pareja se creen en posición de darnos consejos y hasta decirnos qué hacer; las casadas que nos miran como desde arriba diciendo: "yo pude, no es nada difícil, lo que pasa es que vos no los enganchás, no les parecés lo suficientemente interesante, no como yo...", y después las amigas copadas: otras desacertadas crónicas que salen con vos por diversión, y las casadas o de novia con onda que entienden tu situación y te escuchan sin juzgarte. A estas últimas las amás, a las otras las respetás y un poco las envidiás.
* Nosotras siempre somos profesionales: chicas formadas, leídas, con gustos culturales altos. Siempre escuchamos la mejor música y conocemos hasta las bandas más raras. Odiamos a Arjona, a Ricky Martin y a Luis Miguel. Los hombres dicen admirar nuestros gustos musicales y sin embargo siempre eligen a las fanas locas (hasta con vinchita) de los primeros.
* Por otra parte, siempre somos consideradas mujeres "especiales". Para los hombres nunca somos iguales a las demás, tenemos algo que nos diferencia: ya sea por ser lanceras, o por nuestros gustos o nuestras actitudes. Eso a ellos les "encanta" y nos hace "especiales" a sus ojos. Claro está, ello termina siendo un claro caso de la lucha por la significación: porque si bien una puede suponer que la palabra especial designa un término positivo (aquello que nos haría deseable frente a las demás) termina siendo un pelotazo en contra: sos tan "especial" que prefieren prescindir de vos, en ese caso "convencional" se revalida. SIEMPRE.
* Las desacertadas, además, vivimos en una especie de primavera permanente. Nos dicen y sabemos que el buscar pareja está complicado pero alrededor nuestro el amor fluye permanentemente: vemos parejitas en todos lados (plazas, transporte público, la propia calle), nuestras amigas cambian de pareja o se casan; hasta incluso los familiares más viejos encuentran el amor antes que nosotras: ¿a quién no le pasó que su abuela o tía de 80 años, viuda, que uno ya creía que el mundo masculino le generaba asco, se casara con un señor bien ubicado e interesante? Y una siempre esperando algún llamado de un idiota que jamás volverá a aparecer...
En fin, estos son los rasgos que he encontrado hasta ahora. No sé solucionarlos o si siquiera merecen solución. Lo cierto es que si tuviera todas las respuestas no sería una desacertada.
Y ustedes, ¿coinciden con estas categorías? ¿agregarían algunas que falten?
Quiero afirmar por este medio mi adhesión al grupo de las mujeres desacertadas en el amor. Me identifico con ellas: sus problemas son los mismos que los míos. Sus temores y modos de actuar son exactamente iguales a los propios. Sus tristezas y desesperanzas son homologables a las mías. Todo cuadra, yo pertenezco a ellas.
Ahora bien, como toda persona que se dedica a las ciencias sociales, no pude evitar tomarme el trabajo de pensar qué características nos aúnan a las desacertadas y básicamente cuál es la génesis de nuestros desaciertos. Qué hay por fuera de lo que nos pasa a diario que nos hace confluir en tan populoso grupo en el cual muchas desearíamos nunca formar parte (porque no es divertido que te vaya mal con el sexo opuesto). Y llegué a los siguientes rasgos, que si bien son reconocibles, no conozco bien cómo se modifican (igualmente definirlos es el primer paso). A saber:
* La desacertada tiene una relación muy particular con la figura paterna. Poco importa que nuestro padre esté ausente de nuestro hogar o que viva con nosotras. Nuestra relación con él es siempre DISTANTE. Nuestro padre, tal como los hombres que conocemos, es un ser inalcanzable, complejo, que hasta incluso nos toma por sentado. Convivimos y aprendimos que llevarse con los hombres en el plano amoroso (no amistoso, esto lo trataré más adelante) es la búsqueda de alguien como nuestro padre: un ser que lisa y llanamente no nos de pelota.
* Una frase que nos caracteriza es: "yo no soy histérica, me gustan las cosas de frente". Y claro, ahí nos equivocamos. Porque siempre con nuestro si y nuestra sinceridad a mano nos quedamos sin misterio, perdemos la gracia y el glamour al toque. Y claro está, con nuestra actitud frontal siempre nos topamos solo con hombres histéricos. Porque aparentemente las carentes de histeria somos nosotras, pero a ellos los buscamos bien complejos y retorcidos...
* Las desacertadas jamás llevamos una vida alejada de lo masculino. Por el contrario, vivimos permanentemente en la masculinidad: solemos tener muchos amigos hombres -de los cuales un porcentaje nos quiere dar y nosotras o nos hacemos las boludas o no tenemos ganas; otro porcentaje no nos da pelota aunque les queremos dar y el resto es gay, he aquí que nuestros verdaderos amigos son estos últimos- y nos metemos en ambientes socialmente considerados masculinos: queremos puestos altos, aspiramos a tener una carrera profesional, los hijos son algo que por lo general queda rezagado entre nuestros planes -o quizá ya tenemos uno y deja de ser una meta. No es mi caso pero sí el de muchas otras- y nunca pensamos vivir de un hombre. La sola idea de ser mantenidas nos horroriza. No puedo determinar si esto último es coherente con lo anterior o si simplemente es una derivación de nuestros aciertos. Sabemos que, al no poder mantener una relación a largo plazo el ser mantenidas no está ni en nuestro horizonte. Quiero aclarar que yo sostengo que es por lo primero, pero no descarto la segunda como opción para algunas.
* Para agregar a lo anterior, en mi caso se suma el ser muy futbolera. De lo contrario se jactan muchas de mis amigas, que creen que es un rasgo de femeneidad el rechazar el fútbol, junto con sostener su supina ignorancia de sus reglas y su carácter popular.
* Tipos de hombres favoritos de las desacertadas: los bad boys, los casados, los que están de novio, los mucho mayores que nos, los menores (y bastante) que nos, los de gran conversación, de esos que les caen bien a todo el mundo (y a todas, con lo que rotan mucho pero no necesariamente caen en una, la desacertada), los que tienen hijos, los que son callados y con un halo de depresión, los muy lindos (de esos que les gustan a todas), los cancheros que suelen ser un tanto creidos, nuestros jefes, nuestros profesores de la facu. En fin, todo ser complejo, no disponible, no recomendable.
* Las desacertadas nos jactamos de nuestras múltiples liberaciones: entre ellas la de ser sexualmente bastante abiertas. No creemos que tener sexo en la primera cita esté mal (aunque no siempre lo hacemos), consideramos que si las cosas se calientan rápido y se habla poco y se hace y toca mucho, mejor. Creemos que es mejor ser una loba que darla de caperucita roja. Sin embargo -y aún cuando no entiendo el por qué- a veces nos juega en contra. Los hombres siguen viviendo un tanto en las cavernas (y aún cuando ellos me lo quieran negar 800 millones de veces y me digan que generalizo en exceso, es así) y a la larga buscan a las niñas "tiernas" (las que saben venderse como tales... ojo!) con las que tener hijitos y presentarlas a su madre. Y muchas veces esa actitud nos hace caer en ser desechables. O en durar pero a la larga ser un poco despreciadas por ello. Pero calma chicas: no nos quiero vapulear por eso. Al contrario creo que la pasamos bien porque somos fieles a nosotras mismas, oimos a nuestros cuerpos y merecemos hombres que tengan los huevos suficientes para bancarse eso. Pero la verdad es que tipos copados, con esa capacidad, escasean... Y MUCHO. Es mejor ser así que una solapada. Pero, convengamos, no siempre nos suma porotos...
* A su vez tenemos amigas variadas pero con actitudes similares: algunas desacertadas como nosotras, que en cuanto encuentran pareja se creen en posición de darnos consejos y hasta decirnos qué hacer; las casadas que nos miran como desde arriba diciendo: "yo pude, no es nada difícil, lo que pasa es que vos no los enganchás, no les parecés lo suficientemente interesante, no como yo...", y después las amigas copadas: otras desacertadas crónicas que salen con vos por diversión, y las casadas o de novia con onda que entienden tu situación y te escuchan sin juzgarte. A estas últimas las amás, a las otras las respetás y un poco las envidiás.
* Nosotras siempre somos profesionales: chicas formadas, leídas, con gustos culturales altos. Siempre escuchamos la mejor música y conocemos hasta las bandas más raras. Odiamos a Arjona, a Ricky Martin y a Luis Miguel. Los hombres dicen admirar nuestros gustos musicales y sin embargo siempre eligen a las fanas locas (hasta con vinchita) de los primeros.
* Por otra parte, siempre somos consideradas mujeres "especiales". Para los hombres nunca somos iguales a las demás, tenemos algo que nos diferencia: ya sea por ser lanceras, o por nuestros gustos o nuestras actitudes. Eso a ellos les "encanta" y nos hace "especiales" a sus ojos. Claro está, ello termina siendo un claro caso de la lucha por la significación: porque si bien una puede suponer que la palabra especial designa un término positivo (aquello que nos haría deseable frente a las demás) termina siendo un pelotazo en contra: sos tan "especial" que prefieren prescindir de vos, en ese caso "convencional" se revalida. SIEMPRE.
* Las desacertadas, además, vivimos en una especie de primavera permanente. Nos dicen y sabemos que el buscar pareja está complicado pero alrededor nuestro el amor fluye permanentemente: vemos parejitas en todos lados (plazas, transporte público, la propia calle), nuestras amigas cambian de pareja o se casan; hasta incluso los familiares más viejos encuentran el amor antes que nosotras: ¿a quién no le pasó que su abuela o tía de 80 años, viuda, que uno ya creía que el mundo masculino le generaba asco, se casara con un señor bien ubicado e interesante? Y una siempre esperando algún llamado de un idiota que jamás volverá a aparecer...
En fin, estos son los rasgos que he encontrado hasta ahora. No sé solucionarlos o si siquiera merecen solución. Lo cierto es que si tuviera todas las respuestas no sería una desacertada.
Y ustedes, ¿coinciden con estas categorías? ¿agregarían algunas que falten?
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viernes, 7 de agosto de 2009
Me cagaron la existencia...
Para mi el símbolo de la perfección masculina está encarnado en Jude Law.
A mi criterio este hombre tiene tres características que lo vuelven irresistible: su mezcla de belleza, un toque de inocencia (mentirosa) en su rostro y un increible atractivo. En síntesis, el hombre es una bomba.
A mi criterio este hombre tiene tres características que lo vuelven irresistible: su mezcla de belleza, un toque de inocencia (mentirosa) en su rostro y un increible atractivo. En síntesis, el hombre es una bomba.
Miren esta foto sino:

IM - PRE - SIO - NAN - TE

¡HORRIBLE!

IM - PRE - SIO - NAN - TE
Pero nada es tan maravilloso. Metiéndome en lo profundo de internet (mentira, buscando imagenes de él en Google) caí en esta foto, que me demostró que quien yo considero un príncipe, lo máximo encontrable en un hombre, mi mayor Adonis, es en realidad un asquete cuando lo ves semi desnudo. Miren esta foto sino:

¡HORRIBLE!
No sé que es peor: si sus piernas flacuchas y peludas, el calzón de viejo, el peluche patético ese que tiene entre sus brazos... Pero ¡DIOS! ¡Es horrendo así! Yo llego a estar con este especímen en una habitación y agarro mis cosas y me voy a otro lado, disculpenme.
Hoy descubrí que el hombre perfecto no existe. Ni siquiera en Hollywood. Seguro que George Clooney y Brad Pitt lo tienen re corto... Hombres, ¡pónganse contentos!
Esto confirma una teoría que yo tengo y que quiero exponerla para sus opiniones: ¡cuando te dan linda cara te dan feo cuerpo; y cuando te dan fea cara a veces te dan cada cuerpazo!
¡Queloparió!
Hoy descubrí que el hombre perfecto no existe. Ni siquiera en Hollywood. Seguro que George Clooney y Brad Pitt lo tienen re corto... Hombres, ¡pónganse contentos!
Esto confirma una teoría que yo tengo y que quiero exponerla para sus opiniones: ¡cuando te dan linda cara te dan feo cuerpo; y cuando te dan fea cara a veces te dan cada cuerpazo!
¡Queloparió!
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