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sábado, 21 de agosto de 2010

Si se le ocurre un título, póngalo aquí

Cuando en la entrada anterior dije: "Duele renovarse :(", es porque todavía no conocía los efectos de elongar 2 hs seguidas y con Hitler. Eso duele, ESO!

No obstante ello, hoy lo que me convoca a este, mi adorado pero siempre abandonado blog, es recordarme algunas enseñanzas invalorables (?):

* Los hombres van y vienen. Y no en el sentido de: "los amigos y la familia siempre perduran" y esos versos. No, no. Los muy hijos de puta siempre se van. Y algunos son tan descarados de volver. Es allí donde una tiene que tener fuerza mental (y buen sentido del timming) y darles una buena patada en su zona sensible (un rodillazo en las bolas tiene un gran efecto)

* Soy una celestina natural (e involuntaria): ¿Tiene ud. problemas de pareja? Llámeme, busque una salida conmigo. No la concrete y encima vuelva con la novia ¬¬. Después me dicen que he perdido la esperanza, que eso no está bien... pero me dan razones de sobra...
Lo peor es que este va a volver, lo sé... ya voy preparando la venganza. Ya me harté de preparar venganzas :(

* Tengo mucho levante en el tren. Y más cuando voy durmiendo. Estoy en proceso de definir si eso es bueno o malo. Calculo que lo segundo, porque así te conocí a vos, GIL!

Así que bueno, se va todo bien a la mierda (?)

jueves, 3 de septiembre de 2009

Ritual completado

¿Se acuerdan del post "Rituales Imposibles"?

Bien, hoy se hizo posible. Lo borré del celular y del msn (con bloqueo y todo)

De a poco lo olvidaré del todo... o solo hasta que deje de doler.

Aún así me tomo la licencia de dedicarle un fragmento de un tema del último disco de Gustavo Cerati, "Fuerza Natural". Se llama Convoy y dice así:

"Te encontré en un tren
dejando atrás la locura
nos miramos bien
buscando nuestro punto de fuga
tantas ganas de explorarnos
todo salio como lo planeamos"

((Más bien como VOS lo planeaste... pero bueno, yo tuve mis pequeñas victorias también. Y te exploré a mi gusto...))

¡Adios!, trataré de recordar lo poco bueno que me dejaste...

Que pase el que sigue!!!! (cuac!)

lunes, 27 de julio de 2009

Vos sos solo el comienzo de algo más grande... (IV)

Desde ese entonces se sucedieron las miradas, pero también mis especulaciones: vos eras mi historia diaria. Con mis amigos y compañeros de trabajo tratábamos de descifrar quién era ese extraño y si realmente tenía interés o no. Porque o eras mudo o quedado... pero nunca te ibas de la misma posición. Aunque debo reconocerte que supiste (¿supimos?) mantener el encanto.
Luego de tantas vueltas y pensamientos yo ya comencé a creer que habíamos desarrollado un hábito particular (cuando no romántico), pero nada más que eso.
Y debe ser mi pensamiento de mujer (nosotras le buscamos un después a todo), pero ya estaba comenzando a impacientarme. ¿Acaso iba a ser solo este jueguito? ¿No hay un príncipe azul en este pibe? (jeje)
Hasta que sucedió lo esperado. Si me faltaba un signo fue el que me diste ese día.
13 de febrero, pre San Valentín. Yo estaba de vacaciones del laburo por lo que no nos veíamos hacía una semana. Como tenía que ir a la casa de mi hermana, decidí tomar el tren en nuestro horario habitual. De yapa le sumaba el tomar el subte con vos, cosa que nunca hacía (ni hago) ya que camino hasta el laburo.
En ese viaje de subte pasó todo: nos divisamos desde Retiro y nos sorprendimos al tomar la misma combinación. Viajamos en el mismo vagón (obviamente, siempre viajamos en el mismo en cada transporte que usamos) y vos te bajaste unas estaciones antes.
Lo crucial del caso es que, al bajarte, desde el andén me miraste por la ventanilla y si... finalmente, ME SONREISTE. Aún hoy me acuerdo y se me pone la piel de gallina. Fue de los pocos San Valentín en los que no odié que fuera 14 de febrero. Y mi esperanza, crecía y crecía...

(Continuará)

sábado, 25 de julio de 2009

Vos sos solo el comienzo de algo más grande... (III)

Los días pasaron y las miradas se sucedieron. En un momento me olvidé que vos fuiste el primero que me miró y pensé que quizá ese jueguito matinal lo había empezado yo.
Tus ojos observaban directamente a los míos con una intensidad inexplicable. Es como si trataran de decirme algo que yo no descifraba qué era. El no saber nada de vos no me daba pistas, y el estar en un transporte público no me permitía hacer otra cosa que mirarte en silencio. Es como un acuerdo tácito: para no generar miedo en el otro, uno se repliega y no interactúa...

Pero ese día en especial yo salí más tarde del laburo porque de pendeja pedí entrar dos horas después para irme temprano a comprar mi entrada para ver a Radiohead (¿me iba a perder el show del siglo?). Y sucedió lo que antes no: que ambos nos encontráramos en el andén a la vuelta.
Mientras caminaba te descubrí fumando a la espera del tren. Ni bien me divisaste no me quitaste los ojos de encima. Tu rostro era de sorpresa y de curiosidad, hasta seguro que te preguntaste qué hacía yo a esa hora, en TU tren...
Nos subimos (muy caballero me dejaste pasar) y nos ubicamos con algunos asientos de distancia. No viajamos enfrentados por lo que las miradas cesaron por un rato.
Al bajarte en tu estación hiciste un gesto que bien podría haber sido el de una película de Hollywood: me miraste fijo por la ventanilla y sostuviste la mirada mientras el tren se iba. No dijiste nada, pero ahí mi sexto sentido me dijo que no era solo un jueguito: había atracción.

(Continuará)

jueves, 23 de julio de 2009

Vos sos solo el comienzo de algo más grande... (II)

Cuando me percaté de que me mirabas mientras dormía, no pude evitar el analizar tu rostro, tu gesto, algo que me dijera quién era ese ser que sin conocerme me contemplaba cuando yo no me daba cuenta.
Me sorprendió mucho el hecho de que ante esa situación yo te sostenga la mirada y vos no te aplaques. Es como si me dijeras: "si, me la banco, te estoy mirando. Acá estoy".
Pero no fue ese día el que entraste en mi radar. Después de todo, una mirada en el tren puede significar muchas cosas: te habías aburrido, mirabas a un punto fijo donde por casualidad estaba yo y te topaste con mi sueño matinal. Y yo con ese desliz tuyo. No hubo más indicios y por eso eras una anécdota rara que seguro compartí con mis compañeros de laburo mientras tomábamos unos mates.
Hizo falta algo más para que yo supiera que ese episodio no fue un accidente. No señor, era algo más. Era el comienzo de algo más grande...

(Continuará...)

viernes, 17 de julio de 2009

Momentos

¿Acaso hay algo más placentero que el hecho de que dos extraños se vean en un instante, se descubran y se gusten de inmediato?
¿Acaso no es poético que se miren, llamen la atención, se deseen, se recuerden por un rato, que quizá sueñen el uno con el otro dos personas que hasta hace 3 segundos no se conocían?
¿Acaso nunca les pasó que ese momento fue fugaz, porque fue en la calle o en el transporte público y que hayan deseado que no se acabara jamás?
O quizá por el contrario, ¿la situación se prolongó en el tiempo, se hizo cada vez más intensa e interesante y quedara solo en un juego?
En ese caso hay dos opciones: que se concrete y sea glorioso... hasta digno de un film de aquellos; o que se concrete y no funcione, con la desgracia de volverse algo incómodo y hasta doloroso (sobre todo si te ilusionaste de más). A mi me pasó lo segundo, pero pensando que iba a ocurrir lo primero.
¡A veces extraño tanto nuestra pequeña rutina matinal, donde jugábamos a ser desconocidos que se morían por fundir sus labios en un beso, que se comían con la mirada y que se prometían una conversación que nunca llegaba, pero que se deseaba a diario...!
Creo que en un punto logramos satisfacer parte de eso que deseábamos, pero de mi parte queda el sabor de que, de haber sabido lo que deparaba el futuro, hubiera deseado que nos quedáramos en esa hermosa historia de la mañana, en que jugábamos a ser dos románticos que soñaban con los ojos abiertos que algún día se tocarían, se besarían y tendrían la química perfecta.
Quizá a vos te haya bastado lo que ocurrió entre nosotros, quizá te hayas desilusionado de mi. Yo gané mucho con vos, fuiste lo que necesitaba para volver al ruedo, para ilusionarme de nuevo y con algo que efectivamente era posible. Pero que al final no lo era tanto, sin embargo fue un avance para mi.
Pero te mentiría si te dijera que no amaba verte todas las mañanas y soñar lo que sería desde escuchar tu voz hasta conocerte. Que deseé que hubiera algo "nuestro".
Y que para mi el que no haya funcionado no es lo mismo...
¡Gracias! y a la vez... ¡Qué cagada!

jueves, 16 de julio de 2009

Vos sos solo el comienzo de algo más grande...

Tren a la mañana, bien temprano. Como siempre, el eterno viaje al trabajo...
Yo, durmiendo.
Abro los ojos.
Los tuyos me miraban dormir.
Me enternecí, te descubrí, me ilusioné...

(Continuará...)
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