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sábado, 28 de abril de 2012

Mujeres del mundo, sigan liberándose!

Mujeres, este post es únicamente para ustedes. Muchas de las cosas que voy a decir las saben, pero nunca está de más reiterarlas y remarcarlas:

1. El trabajo hogareño es una mierda. Es ingrato, es pesado, no es remunerado, no es valorado. Se hace pero solo porque es un acto de supervivencia;
2. Los hombres y la sociedad toda sostienen que el hecho de poseer vagina nos habilita y nos obliga ancestralmente a realizar esas tareas y nos supedita a hacerlo únicamente nosotras. Si si, ya sé, tu novio te cocina una vez por semana, te ayuda con las cosas! (TE AYUDA A VOS, EH? no seas gila, esas cosas no son ayudas, son obligaciones de ellos también);
3. Con el trabajo remunerado que también necesitás tener (no tanto con fines de independencia, más bien para poder vivir) se te complica más. Al cansancio de 8 horas cuanto menos de laburo, se suma el laburo esclavo del hogar (si te cansa estar sentada frente a una puta pc todo el día, sumale luego fregar y cocinar el resto de las horas);
4. Los hombres la hicieron genial: comparten gastos, tienen con quien tener relaciones cada noche (si es que el amigo funca y está de ánimo) y encima no hacen una mierda más que ir a trabajar. O sea, es como vivir con la madre pero mejor, porque tienen orgasmos;
5. La mujer que hoy en día crea que irse a vivir con un hombre es un acto de amor, ES UNA IDIOTA. Si vivís sola no huís del trabajo del hogar (es obvio, sino quién lo hace? el fantasmita?) pero mal que mal nadie te juzga cómo lo hacés, lo llevás a cabo cuando querés. Y lo mejor de todo: lo hacés para vos y nadie más. Es sincero, es lógico y ante todo ES JUSTO.

Las mujeres tenemos que empezar a darnos cuenta que tenemos capacidad para vivir mejor, el derecho de no ser esclavas ni de la casa ni de nadie y ante todo, de saber que si no te gusta, no te corresponde solo a vos.

Por eso, y lo escribo a modo de recordatorio también, NO SE CASEN NI SE JUNTEN (ni se embarquen, por las dudas ?????????)

jueves, 5 de mayo de 2011

Es una cuestión de oferta

A menudo escucho una opinión generalizada de muchos hombres diciendo que las mujeres no suelen ser muy brillantes al momento del humor, que directamente no saben hacer chistes o no les da la inteligencia para hacerlo...

Y yo creo que no es que no haya mujeres con esas características, sino que estos hombres solo conocen mujeres deslucidas... como yo suelo conocer nabos atómicos.

Es lo que te aparece circunstancialmente. Y creo que tanto ellos como nosotras (yo, en realidad :P) debemos seguir buscando antes de sacar una conclusión. O a lo sumo advertir en el detalle de que encontramos aquello que estamos dispuesto a ver: gente estúpida.

Así que hombres del mundo: ¡hay mujeres inteligentes y simpáticas! ¡Y también están buenas! El tema es que esa inteligencia no les de miedo. Y eso, sinceramente, lo dudo mucho...

miércoles, 12 de enero de 2011

Histeria, pura histeria

[el anhelo romántico] instituyó la convención sexual según la cual se espera que una mujer (por mucho que lo desee) finja cierta resistencia (se supone que para convertir la relación en una especie de violación elegante). Lo cual es, en el mejor de los casos, una trampa (demasiada resistencia sos una calientapava; demasiada poca, sos una facilona) y en el peor, sirve de justificación al auténtico violador"

Harriet Gilbert y Christine Roche en "Historia ilustrada de la sexualidad femenina"

Me pongo de pie...

viernes, 5 de noviembre de 2010

La búsqueda del "compañero"

Búsqueda peronista si las hay, es la ilusión de todos.

Porque una relación es pasión, atracción, pero sobre todo compañía. Y una compañía que se da por una sola razón: ambos buscan recorrer un mismo camino y en pos de eso toman la misma calle, desarrollan actividades en común, tienen objetivos en común. No todos, claro, porque hay que mantener la individualidad. Pero todo esto hace que la relación funcione: porque si se comparten valores e intereses se justifica el terrible esfuerzo que es sostener una relación, laburarla, pelearla...

El tema es, ¿qué ocurre cuando no parece haber nadie que comparta esos valores, esas ideas, ese motivo de vida? ¿es un problema de radar o puede que haya quienes no encuentran jamás eso?

Claro está, no tengo la respuesta... ¿Ustedes qué creen?

miércoles, 14 de abril de 2010

Cuestión de géneros

Los géneros de toda clase dividen.

No se puede ser metalero y a la vez escuchar Britney. No se puede escuchar a Radiohead y creer que Oasis es una buena banda.

Como una vez me dijeron, yo no puedo ser metalera porque uso colores para vestirme (?) -En ese caso escuchar SOAD y Rammstein, ponele, sería meramente anecdótico-. Pero no nos detengamos en esta estupidez que provino -obvio- de un pelotudo. No. Vamos más allá.

El género que verdaderamente genera disputas y polarizaciones es el femenino y el masculino. Creados uno divergente con el otro, se necesitan mutuamente. Uno NO puede ser ni presentar características del otro. ¿Eso qué genera? FRUSTRACIÓN.

A mi lo que se entiende por lo femenino la verdad que me aburre bastante. Pensemos, ¿qué sería?

- ¿Ser madre y esposa?
- ¿Cuidar a los hijos y quedarse en casa?
- ¿Maquillarse y cuidarse el pelo y las uñas?
- ¿Ser sumisa y demostrar inferioridad frente al hombre? (no ser... sino parecer)

Estos caracteres corresponden claramente a la década del '40 o '50. No obstante, me han perseguido hace poco.

Mi mejor amigo y el pendejo que me gusta se pusieron de acuerdo para decirme que yo no era femenina y esbozaron más o menos esta lista de razones:

- Miro fútbol. "Eso es de los hombres", acotó uno de ellos;
- No me maquillo toooodas las mañanas (perdón por no necesitarlo!);
- Puteo. Mucho;
- No doy ama de casa ni geisha. Al contrario, muy exigente. En todo plano.

¿Qué onda? ¿No cambió nada?
¿No es buena la hibridación?

Si no se es un estereotipo, ¿se es macho?

domingo, 11 de abril de 2010

Definiciones masculinas

Muchos hombres aseguraron tener un sistema estricto de clasificación de las mujeres, que consiste en tres categorías básicas: NO LE DOY, LE DOY, LA AMO.
Sé que ustedes piensan que las mujeres somos más diversas -y de hecho en prácticamente todo lo somos- pero yo en ese caso soy exactamente igual a ustedes. Nada de "no le doy pero es buenito y entonces..." o "le doy pero...". Le doy o no le doy. Punto. Y sino lo amo...
Por ello voy a pasarles mi listado que ejemplifica mi criterio clasificatorio. De paso los invito a armar su propia lista.

Jude Law: LO AMO (con patas peludas y pito corto y todo...)

Sean Penn: LE DOY

Matthew McCounaghey: Si se queda callado, LE DOY

Esteban "Bichi" Fuertes: LE DOY (si... si... y me la banco!)

Ricardo Arjona: NO LE DOY NI QUE ME AMENACEN DE MUERTE

Thom Yorke: Es la excepción a las reglas... no le daría ni por asomo pero LO AMO

Christian Castro: Por obvias razones NO LE DOY

Claudio Basso: NO LE DOY

Marley: NO LE DOY

Hugh Grant: NO LE DOY NI QUE FUERA EL ÚLTIMO HOMBRE DE LA TIERRA

Leonardo Di Caprio: NO LE DOY

Jonas Brothers: NO LES DOY. Además quieren llegar vírgenes al matrimonio (:S)

Luciano Castro: LE DOY (¡Y CÓMO!)

Sebastián Méndez: LE DOY

Román Riquelme: NO LE DOY

Ricardo Fort: NO LE DOY (y él no querría darme tampoco). A lo que le daría es a sus chocolates!

Francesco Totti: LO AMO!

¿Y ustedes? ¿A quién aman, a quién le darían y a quien no tocarían ni con un palo?)

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Estrategas amorosos

Voy a aclarar algo ya desde el comienzo. Todo aquello sobre lo que escribo corresponde a algún hecho concreto de mi existencia. El mismo puede ser tan actual como haberme acompañado a lo largo de la vida. Y como todo, con los años, empeora. Hay cosas que jamás podré entender, como por ejemplo qué carajo le ven los hombres a Paris Hilton (sacando la plata), qué le parece atractivo a las mujeres de cualquier actor teen actual (de Crepúsculo, Harry Potter y demás bostas) -tienen menos masculinidad que Mich-, por qué tiene un alto rating Tinelli (la boludez generalizada no sirve de argumento para esto. Como dijo Stuart Hall y adhiero: pensar en la idea de "idiotas culturales" es muy poco socialista) o por qué la gente repite lo que dicen los periodistas en la tele.
Pero hay algo que entiendo menos aún y que para peor me crispa. Ellos son los "estrategas amorosos".
Su gran característica es su indiferencia hacia los géneros. No discrimina: tanto hombres como mujeres pueden serlo y es tan molesto en uno como en el otro.
Ahora bien, ¿qué es una estrategia? Me interesa rescatar para ello una de las definiciones que de ese término da la RAE, y que refiere a la matemática. Dice así: "En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento".
Así, la estrategia sería un conjunto de normas a seguir, de acciones seguras que garantizarían el resultado buscado. Y la estrategia se utiliza sobre todo en la guerra, para dirigir a las tropas y concertar acciones conjuntas en pos del objetivo: ganar, conquistar, poseer.
El amor y la guerra se parecen mucho. Ambos involucran sentimientos fuertes, impostergables. Pero también coinciden en otra cosa: en que por más que planifiquemos todo, nada queda asegurado y siempre podemos perder. Aún cuando calculemos todo puede surgir algo que nos voltee el tablero y de golpe nos encontremos en la derrota, abatidos, vencidos.
Pero he aquí una cosa: yo no tengo la capacidad de ser una estratega. Nunca lo fui ni lo seré. Jamás pude divertirme con un juego de estrategia, no me gusta para nada el ajedrez. Me niego a elucubrarlo todo. Siento a carne viva y trato de fluir, de expresar lo que siento sin tapujos, siendo directa.
Y en ese transitar libre me tropiezo con los estrategas amorosos o del amor, como más les guste. Seres que permanentemente calculan cada uno de sus pasos frente a su objeto de conquista (que para colmo, la puta madre, soy yo). Estos guerreros (que sin embargo prefieren quedar permanentemente en la retaguardia) del amor se la pasan desarrollando actividades evasivas con tal de sostener el enganche. Te dicen que te llaman y no lo hacen. Están en el msn y no te hablan. Se ponen en ausentes o en ocupados. Si te ven en la calle te saludan con poca onda. Y después, un día -el menos pensado- aparecen como si nada, buscando lo que se les de la gana en ese momento.
Piensan: "yo le hablé ayer así que a ella le toca hablarme hoy, por lo que en tres meses no le hablo y así se muere por mi. Si, eso, la juego de indiferente. Ella está ahí, no me hizo bardo, no parece que vaya a hacerlo. Pero histeriqueo igual... mah si, qué macho soy". Bah, eso creo yo que piensan. ¿Cómo saberlo si mi cerebro no funciona así?
Los estrategas del amor son personas tristes, temerosas, hinchapelotas. ¿Acaso hay algo más embolante que una persona que no deja que las cosas fluyan porque tiene miedo o es histérica? ¿Desde cuándo el otro debe volverse insumo de nuestro alicaído ego?
Muchos dirán que es falta de interés. Es probable. Muchos dirán que es pelotudez. Muy probable también.
Lo único que sé es que, por una u otra circunstancia, yo, que soy directa (los hechos y mis historias lo respaldan), que creo que la verdadera libertad radica en sentir sin restricciones y sin rodeos (y no en guardarse reacciones por un ego estúpido que requiere de la atención de un otro, cualquiera este sea), que me parece que las cosas se solucionan con valentía y estando a la vanguardia (aún cuando por tanto avanzar perdamos la batalla, no importa. No es rival digno quien nos ataca por ir de frente). Los rodeos nunca me entretuvieron. Creo que la vida es lo suficientemente compleja, imponiéndonos situaciones que no elegimos ni deseamos pero que aún así debemos sobrellevar como para delirar horas y horas pensando en cómo hacer para complicarle la existencia a otros.
Amen, cojan, difruten, odien. Hagan lo que quieran, pero con sinceridad y apertura emocional y mental. Si tienen ganas de dar vueltas, la calesita sirve. Aunque sea para chicos, nada mejor que subirse al caballito y dar vueltas como pelotudos en busca de la sortija. Yo seré la que desde afuera venga corriendo y arrebate al forro que las ofrece con histeria y conquistaré lo que deseo así, directa y valientemente.
Pero por favor les pido: si quieren dar vueltas, no me entorpezcan en mi camino, tomen un desvío o crucen de vereda. No me compliquen ni me jodan. No quiero estrategias, quiero amor (signifique esto lo que signifique)
He dicho
PD: si no se entiende un pomo es entendible (¡chupate esta contradicción!)

martes, 17 de noviembre de 2009

Vida femenina

Pensando en mi propia historia personal llegué a la conclusión de que la escala evolutiva femenina es la siguiente:
* Nacemos, nos ponen aritos, lloramos, aprendemos que la belleza duele (y desde bien temprano);

* Nos volvemos nenas, comenzamos a competir. Primero con nuestra madre, después con la maestra, después las compañeritas;

* Al mismo tiempo comenzamos a pelear por los hombres. Primero nuestro padre, después nuestros compañeritos. A su vez descubrimos que ellos están en una escala evolutiva inferior. Siempre que nosotras maduramos, a ellos como que les falta un poquito*;

* Nos volvemos púberes y por ese mismo hecho frustradas. Vivimos pensando en cuándo salen las tetas y si alguna vez tendremos figura. A su vez conocemos nuestra primera menstruación, la cual siempre es más horrenda y frustrante de lo que nos prometieron;

* Llegamos a la adolescencia. Allí descubrimos que los hombres nos quieren dar, y nos gusta. De algún modo no lo creíamos posible pero ahí están, babeándose por nuestros uniformes y nuestras recién formadas figuras;

* Llegamos al final de la adolescencia. Todo muy lindo con que nos quieran dar, pero... ¿no quieren otra cosa que darnos la puta madre? Para colmo es la época en que más nos quieren dar. Ellos descubren que no hace falta ser tu pareja para eso y lo aprovechan, aplazando toda posibilidad de que eso ocurra.
Y hasta ahí llegué yo en la escala evolutiva. Pasaron ya 5 años de lo que yo declaré el fin de mi adolescencia y sigo pensando lo mismo.
Pero ahora oscilo. A veces espero que me quieran dar, doy, dejo que me den. Y otras veces quiero una pareja, quiero que me tomen un poco en serio.
Hoy señores, descubrí que la etapa evolutiva en la que me encuentro es en la del GATAFLORISMO.
He dicho.
Nota al pie:
*Siempre les va a faltar

domingo, 1 de noviembre de 2009

Las mujeres no se apasionan con el fútbol porque quieren...

Siempre en mi cruzada pro - futboleril (?)*, voy a volver a mis esfuerzos por hacerlo más popular de lo que ya es e intentaré darle un anzuelo o enganche para las mujeres, quienes por género suelen tener por frase: "no me gusta el fútbol, soy mujer" o "soy mujer, no entiendo de fútbol" (mientras juegan con su pelo).

Porque hay que decirlo, señoras y señores, la vida de las mujeres no consiste solo en peinados, ropa y maquillaje. Tampoco en bebés y carteras. Ni siquiera en criticar cada aspecto de las otras mujeres. No, no. Puede haber más.

Ascendemos en nuestros trabajos (no siempre con el mismo sueldo, en esa todavía perdemos), estudiamos y si, algunas también somos futboleras.

Y no queremos ser minoría, por lo que quiero que cada una de mis lectoras mujeres conozca parte del encanto que para mi tiene el fútbol. No son solo los jueguitos, los amagues, los espectaculares goles. Ni siquiera es la pasión que genera. Oh no! Hay razones superiores. Y por casualidad tienen nombre y apellido.

Vean y disfruten...


Fernando Gamboa, DT de Chacarita (morocho y de ojos claros... OMG!)



Luis Zubeldía, DT de Lanús (de cara puede no gustar... pero de cuerpo!! Yo hace un tiempo me lo crucé en un restaurant y puedo afirmar que no me pude abstraer de su espalda -y más abajo-)

Sebastián Méndez (en la foto aparece con la bandera de San Lorenzo, pero está en Banfield)


Bernardo Romeo, de San Lorenzo. Si, está perdiendo el pelo, pero es un lindo rubio. Ni qué decir que en la temporada anterior San Lorenzo era una maravilla: Santiago Solari, Adrián González... Lástima que se fueron, pero nos quedó "Bernie"

Y no nos olvidemos de los internacionales...



Francesco Totti, mi dios e ídolo personal. Roma, Roma, Roma...


Luca Toni, un tano hermoso. Hoy jugador del Bayern Munich


Fabio Cannavaro, lindo tano y se presta a este tipo de producciones... ¿qué más puedo pedir?



Alessandro del Piero, eterno 10 de la Juventus... ¿hacen falta palabras?

Y hay más joyitas, pero no me quiero extender demasiado... También faltan los obvios: Cristiano Ronaldo, David Beckham, etc etc.
Por eso chicas, si esto no resulta suficiente para que ustedes vean fútbol, no sé qué más hacer...
La próxima que digan: "ay, fútbol, nooo" piensen en ellos. Encima la mayoría juegan bien...

* Si, me inventé una palabra, ¿y qué?

sábado, 3 de octubre de 2009

Versiones (des) mejoradas

Hace unos años (4 para ser más exacta) conocí a un flaco que me presentó a sus amigos de la siguiente manera:
- "Ella es mi versión mejorada"

Esta frase no solo confirma que yo tengo una alta capacidad de encontrarme con papanatas y que encima osan mandarse frases indescifrables (¿eso puede considerarse un halago? ¿tan autorreferencial se puede ser?) sino que me habilita a desarrollar lo que sigue.

Voy a tomarme la licencia de ser increíblemente autorreferencial y contarles porqué a lo largo de mi existencia me costó siempre llevarme con otras mujeres. Me he encontrado con muchas que, por su carencia de personalidad, fagocitaron la mía.

No es que yo sea increible ni nada por el estilo (nada más lejos de ello) pero mi personalidad es fuerte y muy definida. Si te gusta bien y sino seguí de largo. Eso a lo largo de los años me jugó tanto a favor como en contra. Creo nunca haber cedido a los deseos e imposiciones de otros pero a la vez me perdí de muchas cosas porque a veces pienso que mi forma de ser asusta a ciertas personas, sobre todo a los hombres. Puedo no sé si ser, pero parecer decididamente complicada. En fin, como todos, tengo mi parte buena y mi parte mala.

Estas mujeres que fagocitan mi personalidad son decididamente hábiles: toman de ella los rasgos copados, atractivos incluso y desechan los indeseables. Son por ello mis versiones (des) mejoradas, porque me emulan pero no en un 100%, no me mejoran sino que me imitan de manera berreta. Y eso les genera de por sí mayores ventajas a ellas que a mi. Seres que han transitado por mi vida han preferido a mis versiones berretas y me dejaron por ellas, porque tenían una carencia de complejidad que yo si tengo. Claro está que esas personas no me querían bien y que está genial que no estén más en mi vida.

Pero mis versiones (des) mejoradas me enervan. MUCHO. Porque en vez de bancársela como lo hago yo, que sé mis limitaciones y errores y trato de cambiarlos, pero no siempre puedo; toman lo llamativo, la cáscara y desechan el resto. Y para peor tienen quienes compren eso. Y yo estuve años para formar mi personalidad. Laburé y mucho...

¿Por qué no se bancan lo auténtico? ¿Por qué no se aboca todo el mundo a desarrollar su personalidad? ¿Por qué no se van a cagar esas chupasangre? (JEJE!)

Es como me pasó la otra vez, que estaba armando una presentación y viendo las tipografías encontré una que se llamaba "Parry Hotter". No es que Harry Potter sea lo más, pero si te quedás con Parry, sos patético. Bienvenidos sean los que eligen a los originales.

Acá tienen una original para elegir. Y si se la bancan, no se van a arrepentir.

HE DICHO.

PD: Sigo sin Internet, cancelé el contrato con Claro...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El amor y Marx

"El amor sobre toda diferencia social, (...)
a pesar de las dudas y el qué dirán, el amor puede más"
(Ocho Cuarenta - Rodrigo)

¿PUEDE MÁS?

Este post comienza con la cita de un tema de un género popular como es el cuarteto ya que la temática que voy a abarcar -espero que con éxito- es la favorita de este segmento social. ¿O acaso no son las novelas las que -desde el lado de las mujeres- plantean que un multimillonario puede casarse con la mucama de su mansión aún frente a todo contratiempo? ¿Y este "vago" de Rodrigo? ¿Que conquista a la chica "bien"?
Dentro de este tipo de géneros, aquel que logra vencer las barreras que su propia clase social le impone se vuelve un SUPERHOMBRE. Es quien tiene la capacidad de romper con el "complejo de inferioridad social" (como bien decía Gramsci al hablar de la literatura popular y sus avatares en la Italia de los 20) que la clase popular sostiene y ha naturalizado -a través del sentido común hegemónico que le ha sido impuesto y a la vez ha sido admitido mediante el consenso establecido con la clase dominante- respecto de su propia posición que se deriva de su lugar en las relaciones de producción (unos pocos tienen los medios, otros muchos no y por ello son explotados a cambio de salarios a los que se les extraen ingentes cuotas de plusvalía).

Hasta aquí llegó mi clase Marxista-Gramsciana. ¿A qué me refiero con todo esto? A que esta clase de historias llenan un vacío y responden a una forma mítica que es la de pensar que los humanos se conocen y se eligen libremente y que no existen entre ellos barreras sociales y estructurales que se interpongan.

TODA MENTIRA DE INDUSTRIA CULTURAL, que gusta de jugar con ilusiones que en el propio mundo donde dichas industrias tienen lugar es imposible que se generen.

Y les paso a decir lo siguiente, por si no quedó claro hasta ahora:

LAS PERSONAS DE CLASES SOCIALES DIFERENTES no se juntan, no se casan, no forman una familia. En síntesis, NO DURAN.

Y yo planteo que eso ocurre porque en asuntos del amor la clase social juega el rol de doble barrera. Paso a explicitar de qué estoy hablando:

Barrera 1: Es muy difícil que dos personas de distintas clases sociales se encuentren. Transitan lugares diferentes, viven en barrios distintos -las clases altas suelen vivir en barrios cerrados, lo que fomenta aún más la falta de contacto-, tienen espacios de ocio diferenciales (boliches, restaurantes, etc), tienen actividades ociosas muy disímiles, entre miles de otras dimensiones en juego que hacen que esas personas no se crucen jamás. A todo esto hay que agregarle el factor socialización: las distintas clases comen de manera diferente, sus modales son distintos, sus gustos lo son también, sus ideologías claramente opuestas y derivadas de experiencias de vida increiblemente disímiles, sus gastos ni hablar...
Si por casualidad dos personas de clases antagónicas se llegan a encontrar, lo más probable es que se rechacen: "negro cabeza", dirá uno; "cheto puto", dirá el otro. Sea como sea, NO SE VAN A ENTENDER.

Ahora bien, ustedes podrían venir a decirme que soy una ciega estructuralista que niega por causas "materiales" el posible encuentro de dos seres que son movidos por razones que justamente se alejan mucho de la razón: los sentimientos, los deseos.

No solo me rio de lo tiernos y utópicos que son, sino que ahí les cierro la boca diciendo que yo ya les dije que la clase social impone dos barreras. Y he aquí la segunda.

Supónganse que dos personas logran superar esas dificultades que dije: que justo cayeron en el mismo restaurante, que ambos justo se comportaron igual y se adoraron más allá de sus diferencias. NO ES SUFICIENTE.

Porque el mundo (para bien y para mal, ustedes deduzcan por qué de ambas calificaciones) no está hecho de puras parejas aisladas, sin familias, sin grupos de amigos. En fin, sin toda la sociedad a su alrededor.

Si una mujer o un hombre son "simples", automáticamente parecen suscitar el desprecio de la clase social (¿ellos son complejos acaso? ¿por qué ser pobre es ser simple?), particularmente de la dominante.

¿Cómo se sobrevive a las presiones del grupo de pertenencia? ¿Cómo se hace para estar cómodos con un grupo que nos excluye, que nos mira y nos trata despectivamente? ¿si no ENCAJAMOS?

¿Cómo hacemos con un suegro o suegra que cree que queremos vivir de su herencia?

¿Cómo hacemos para sacarnos el ropaje societal que nos viste y que a la vez nos protege de los golpes que podrían poner el jaque el status quo?

El amor es maravilloso, hermoso, lo mejor que nos puede pasar. Pero es lo menos espontáneo que puede haber y lamentablementes es muy, pero muy INTERESADO.

martes, 1 de septiembre de 2009

Chic@s de Boliche

Mucho se dice de la gente que se conoce en los boliches. Que nunca termina en nada más que lo que pasó allí, que no podés buscar una relación porque desde el momento en que conocés a alguien en ese entorno automáticamente te volvés Chic@ de Boliche.

Después estarán quienes te cuenten las historias contrarias, tales como "mi amiga/o tal conoció a menganito/a en tal boliche". Pero por ahora hagamos a estas historias descartables, nada más que para sostener el punto al que deseo llegar.

La pregunta clave aquí es, ¿deberían los seres que conocemos dejar de ser Chic@s de Boliche? ¿Querremos que así sea? ¿Es el boliche un espacio propicio para ello?

Yo voy a argumentar que no, y voy a ensayar posibles ideas que lo sostengan, basada por supuesto en mi propia experiencia (cómo hablar, sino). A saber:

* Los datos que uno puede obtener de una persona en ese ambiente son escasos. ¿Cómo engancharte con una persona de la cual solo sabés la edad (si no te mintió cuando te la dijo) y dónde vive?

* Derivado de lo anterior sucede que mucho no se habla. Y ustedes entienden a lo que me refiero...

* Y si hablás, normalmente la gente de boliche te embola. Es como una primera cita pero peor. No sabés de qué hablar (no tenés idea de con quien estás hablando) y encima se da lo siguiente:

* No escuchás una mierda. Literalmente me he encontrado no escuchando el 90% de las cosas que me dicen y asintiendo nada más que para ver si pasaba otra cosa y justamente pasar a otra cosa, o sea, a otro flaco. Porque:

* En un boliche no podés exigir (ni te pueden exigir) exclusividad. Y díganme: ¿qué clase de relación puede establecerse con alguien que, o te vio con otro o vos lo viste con otra y en la misma noche?

* Otro tema es el nivel de pedo de las personas con las que te encontrás. Están todos casi siempre pasadísimos de alcohol y eso incide de dos maneras: un ser en pedo jamás es atractivo ni interesante y además al otro día no se acuerda de vos. Y vos por lo anterior no te querés acordar de él.

En síntesis, estas relaciones no perduran básicamente porque la mística que se arma alrededor de las dos personas es de instantaneidad y no de duración. Hay algo en el ambiente que lo hace a todo posible dentro de ese marco pero imposible en otro.

Es como que la mañana siguiente barre el glamour y toda clase de interés.

¿Qué opinan ustedes?

lunes, 24 de agosto de 2009

Las desacertadas...

Existe un blog sobre esto, por lo que no pienso arrogarme la creatividad del término ni lo que él designa. Por el contrario.
Quiero afirmar por este medio mi adhesión al grupo de las mujeres desacertadas en el amor. Me identifico con ellas: sus problemas son los mismos que los míos. Sus temores y modos de actuar son exactamente iguales a los propios. Sus tristezas y desesperanzas son homologables a las mías. Todo cuadra, yo pertenezco a ellas.
Ahora bien, como toda persona que se dedica a las ciencias sociales, no pude evitar tomarme el trabajo de pensar qué características nos aúnan a las desacertadas y básicamente cuál es la génesis de nuestros desaciertos. Qué hay por fuera de lo que nos pasa a diario que nos hace confluir en tan populoso grupo en el cual muchas desearíamos nunca formar parte (porque no es divertido que te vaya mal con el sexo opuesto). Y llegué a los siguientes rasgos, que si bien son reconocibles, no conozco bien cómo se modifican (igualmente definirlos es el primer paso). A saber:

* La desacertada tiene una relación muy particular con la figura paterna. Poco importa que nuestro padre esté ausente de nuestro hogar o que viva con nosotras. Nuestra relación con él es siempre DISTANTE. Nuestro padre, tal como los hombres que conocemos, es un ser inalcanzable, complejo, que hasta incluso nos toma por sentado. Convivimos y aprendimos que llevarse con los hombres en el plano amoroso (no amistoso, esto lo trataré más adelante) es la búsqueda de alguien como nuestro padre: un ser que lisa y llanamente no nos de pelota.

* Una frase que nos caracteriza es: "yo no soy histérica, me gustan las cosas de frente". Y claro, ahí nos equivocamos. Porque siempre con nuestro si y nuestra sinceridad a mano nos quedamos sin misterio, perdemos la gracia y el glamour al toque. Y claro está, con nuestra actitud frontal siempre nos topamos solo con hombres histéricos. Porque aparentemente las carentes de histeria somos nosotras, pero a ellos los buscamos bien complejos y retorcidos...

* Las desacertadas jamás llevamos una vida alejada de lo masculino. Por el contrario, vivimos permanentemente en la masculinidad: solemos tener muchos amigos hombres -de los cuales un porcentaje nos quiere dar y nosotras o nos hacemos las boludas o no tenemos ganas; otro porcentaje no nos da pelota aunque les queremos dar y el resto es gay, he aquí que nuestros verdaderos amigos son estos últimos- y nos metemos en ambientes socialmente considerados masculinos: queremos puestos altos, aspiramos a tener una carrera profesional, los hijos son algo que por lo general queda rezagado entre nuestros planes -o quizá ya tenemos uno y deja de ser una meta. No es mi caso pero sí el de muchas otras- y nunca pensamos vivir de un hombre. La sola idea de ser mantenidas nos horroriza. No puedo determinar si esto último es coherente con lo anterior o si simplemente es una derivación de nuestros aciertos. Sabemos que, al no poder mantener una relación a largo plazo el ser mantenidas no está ni en nuestro horizonte. Quiero aclarar que yo sostengo que es por lo primero, pero no descarto la segunda como opción para algunas.

* Para agregar a lo anterior, en mi caso se suma el ser muy futbolera. De lo contrario se jactan muchas de mis amigas, que creen que es un rasgo de femeneidad el rechazar el fútbol, junto con sostener su supina ignorancia de sus reglas y su carácter popular.

* Tipos de hombres favoritos de las desacertadas: los bad boys, los casados, los que están de novio, los mucho mayores que nos, los menores (y bastante) que nos, los de gran conversación, de esos que les caen bien a todo el mundo (y a todas, con lo que rotan mucho pero no necesariamente caen en una, la desacertada), los que tienen hijos, los que son callados y con un halo de depresión, los muy lindos (de esos que les gustan a todas), los cancheros que suelen ser un tanto creidos, nuestros jefes, nuestros profesores de la facu. En fin, todo ser complejo, no disponible, no recomendable.

* Las desacertadas nos jactamos de nuestras múltiples liberaciones: entre ellas la de ser sexualmente bastante abiertas. No creemos que tener sexo en la primera cita esté mal (aunque no siempre lo hacemos), consideramos que si las cosas se calientan rápido y se habla poco y se hace y toca mucho, mejor. Creemos que es mejor ser una loba que darla de caperucita roja. Sin embargo -y aún cuando no entiendo el por qué- a veces nos juega en contra. Los hombres siguen viviendo un tanto en las cavernas (y aún cuando ellos me lo quieran negar 800 millones de veces y me digan que generalizo en exceso, es así) y a la larga buscan a las niñas "tiernas" (las que saben venderse como tales... ojo!) con las que tener hijitos y presentarlas a su madre. Y muchas veces esa actitud nos hace caer en ser desechables. O en durar pero a la larga ser un poco despreciadas por ello. Pero calma chicas: no nos quiero vapulear por eso. Al contrario creo que la pasamos bien porque somos fieles a nosotras mismas, oimos a nuestros cuerpos y merecemos hombres que tengan los huevos suficientes para bancarse eso. Pero la verdad es que tipos copados, con esa capacidad, escasean... Y MUCHO. Es mejor ser así que una solapada. Pero, convengamos, no siempre nos suma porotos...

* A su vez tenemos amigas variadas pero con actitudes similares: algunas desacertadas como nosotras, que en cuanto encuentran pareja se creen en posición de darnos consejos y hasta decirnos qué hacer; las casadas que nos miran como desde arriba diciendo: "yo pude, no es nada difícil, lo que pasa es que vos no los enganchás, no les parecés lo suficientemente interesante, no como yo...", y después las amigas copadas: otras desacertadas crónicas que salen con vos por diversión, y las casadas o de novia con onda que entienden tu situación y te escuchan sin juzgarte. A estas últimas las amás, a las otras las respetás y un poco las envidiás.

* Nosotras siempre somos profesionales: chicas formadas, leídas, con gustos culturales altos. Siempre escuchamos la mejor música y conocemos hasta las bandas más raras. Odiamos a Arjona, a Ricky Martin y a Luis Miguel. Los hombres dicen admirar nuestros gustos musicales y sin embargo siempre eligen a las fanas locas (hasta con vinchita) de los primeros.

* Por otra parte, siempre somos consideradas mujeres "especiales". Para los hombres nunca somos iguales a las demás, tenemos algo que nos diferencia: ya sea por ser lanceras, o por nuestros gustos o nuestras actitudes. Eso a ellos les "encanta" y nos hace "especiales" a sus ojos. Claro está, ello termina siendo un claro caso de la lucha por la significación: porque si bien una puede suponer que la palabra especial designa un término positivo (aquello que nos haría deseable frente a las demás) termina siendo un pelotazo en contra: sos tan "especial" que prefieren prescindir de vos, en ese caso "convencional" se revalida. SIEMPRE.

* Las desacertadas, además, vivimos en una especie de primavera permanente. Nos dicen y sabemos que el buscar pareja está complicado pero alrededor nuestro el amor fluye permanentemente: vemos parejitas en todos lados (plazas, transporte público, la propia calle), nuestras amigas cambian de pareja o se casan; hasta incluso los familiares más viejos encuentran el amor antes que nosotras: ¿a quién no le pasó que su abuela o tía de 80 años, viuda, que uno ya creía que el mundo masculino le generaba asco, se casara con un señor bien ubicado e interesante? Y una siempre esperando algún llamado de un idiota que jamás volverá a aparecer...

En fin, estos son los rasgos que he encontrado hasta ahora. No sé solucionarlos o si siquiera merecen solución. Lo cierto es que si tuviera todas las respuestas no sería una desacertada.

Y ustedes, ¿coinciden con estas categorías? ¿agregarían algunas que falten?

lunes, 10 de agosto de 2009

Ese calvario que llaman trabajo...

Así como mi amigo blogger Diego plantea bastante seguido sus verdades irrefutables, yo quiero aventurarme a decir una:

"El trabajo no dignifica, más bien uno es un ser indigno porque trabaja"

Por empezar, quien postuló que el trabajo dignifica, merece morir cagado a cadenazos y/o colgado de las bolas si es hombre.

Nada más ajeno a la realidad de todos y cada uno que somos esclavos por 8 o 9 horas en una oficina inmunda llena de los seres más despreciables de la tierra que son los oficinistas. Y aquí hay que prestar mucha atención: NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR. Cuando se piense en el significado de trabajador que a NADIE se le cruce un oficinista. Es un título que le queda demasiado grande.

*Aclaración: como toda categoría, la del oficinista representa una figura ideal. Si bien varios de sus rasgos corresponden con el oficinista de carne y hueso, el mismo es inabarcable, puesto que como todo ser humano tiene sus particularidades, todas ellas imposibles de ser contenidas en una categoría que busca generalizar antes que en dar cuenta de la diversidad*

Retomando: un oficinista es básicamente un ser que dice trabajar cuando en realidad se la pasa divagando pelotudeces, tomando café (feo, en las oficinas el café nunca es rico, ¿vieron?), conspirando contra sus pobres y giles compañeros y hablando mal del jefe, a quien ocultamente buscan impresionar a cada segundo. No sé si es por ego o por la conciencia de su verdadera falta de valor en todo sentido, pero el oficinista no puede dejar pasar una oportunidad para ser un genuflexo y un cagón que -aún negando ser más papista que el papa- no dudará en ir al cobijo del jefe para hacerle la vida imposible a sus compañeros, destilando en su despacho los chusmeríos más berretas y falsos que puedan existir en el planeta.

El oficinista se divide en múltiples subcategorías, a saber:

La secretaria crónica: la misma ronda los 50 años y tiene por lo menos 30 de experiencia en el rubro. Ser berreta e ignorante por excelencia, la secretaria crónica es lo mismo que una tía boluda en un cumpleaños. Habla mal de todos pero dice nunca atreverse a opinar de nada, porque ella es un ser conciente de su propia boludez (por eso es secretaria y no otra cosa... y jamás buscará serlo). Y como confiesa su estupidez, siempre algún oficinista hombre -preferentemente un viejo- busca sentirse superior explicándole y opinando de lo que ella teme siquiera decir palabra. En compensación por ello, la secretaria crónica actuará interesada y maravillada por las palabras del viejo pelotudo; pero en realidad estará pensando en las náuseas que el mismo le provoca.
Ahora: la secretaria crónica a veces opina. Y para peor cuando lo hace, es sobre política e incluye su habitual pelotudez con un toque de parecido a un programa de TN. Este acto nimio te va a dar ganas de cortarte las venas con un diskete de 3 1/4, que claramente no va a servir para una mierda, pero que va a expresar tu sentimiento de impotencia ante tanta explosión de idiotez. Para sumarle, la secretaria crónica es la chupamedias del de mayor jerarquía (hombre... porque son increíblemente machistas) y es la portavoz de todo lo bajo que ocurra en la oficina. Todas las veces que te equivocaste y todas las cosas que no hiciste pero ella te inventó serán oidas por el jefe, quien con muy poco criterio (como siempre) va a creerle absolutamente todo.

El Jefe pelotudo: este ser casi nunca tiene una jerarquía de importancia. O si la tiene nadie lo toma en serio. Pero boludo como es, el tipo tiene el título de Jefe y cobra más guita que vos. Y andá a cantarle a Gardel si no te gusta.
Es así: SIEMPRE el mundo te va a demostrar que el más pelotudo con buenos contactos es jefe. Para más pruebas cito la vieja (y no por eso menos cierta) frase: "el que sabe, sabe y el que no es jefe".
El jefe pelotudo suele necesitar de un empleado GARCA que, aprovechándose de su increible pelotudez se vuelve su mano derecha y por eso un empleado intocable. De más está decir que un jefe pelotudo es lo mismo que un mono con navaja: un peligro para vos y tu sueldo.

El asistente forro: este es un ser incluso más despreciable que los dos anteriores. Siempre parece estar muy ocupado y con mucha cara de orto. Ese rostro parece de stress pero es estreñimiento causado por la falta de personalidad y autoestima que este ser posee como característica indeleble. Es otro delator tuyo ante el jefe ya que te tiene miedo (le significás siempre competencia) y como bien dijo un amigazo (el que me da todos los consejos): no hay nada peor en un trabajo que los compañeros inseguros. Se mandan cagadas cual pato criollo y después prenden el ventilador y pretenden llenarte de mierda a vos. Casi siempre lo logran, claro; porque los jefes son especialmente sensibles a este tipo de alimañas: son flexibles (son muy genuflexos) y aparentan ser eficientes, aunque el 90% del tiempo estén mandando fruta.
Pero a ellos no les importa, porque como buenos jefes que son también están haciendo lo mismo antes que dedicándose a su verdadera profesión (la de verduleros, ¡claro!). Aparte el condescendiente este le alimenta el ego, y eso siempre les viene bien.

El jefe con asistente forro: básicamente y en pocas líneas, es un ser vago, atorrante y esquivo que delega todo su trabajo en el asistente, se lleva todos los reconocimientos y además recibe chismes gratis bien jugosos. Es una chusma de barrio pero con sueldo alto, digamos.

La secretaria joven: las hay de dos tipos. 1) Las que buscan hacer carrera de secretaria; 2) Las que buscan hacer una carrera en serio y ganar unos mangos mientras tanto. Las primeras son un embrión de pelotuda que florecerá y llegará a su punto cúlmine cuando se vuelva una secretaria crónica. Las segundas suelen ser más copadas, pero con un toque de pelotudez, porque por algo entraron a ese puesto y no a otro en la compañía. Después de todo, ¿cuánta inteligencia se requiere para atender un teléfono?

El cadete: siempre un ignorante acérrimo, el cadete es un pibe que no pasa los 20 años y que si los pasa ni tiene la decencia de trabajar en algo que se encuentra apenas unos centímetros -3 para los obsesivos que gustan de los detalles-, que es ser telemarketer.
Pregunta boludeces, se rasca mucho las bolas (en el sentido literal, porque se baña poco) y siempre se cree que es el más groso cuando en realidad es un gil al que se le pasan de largo todos los chistes que le dijeron durante el día. Pobre pelotudo. Probablemente se case a edad temprana y críe a otros idiotas que se dedicarán a lo mismo, pero lo harán incluso peor.

El compañero pajero y machista: este puede ubicarse en cualquier puesto. Sus características: adicto al cigarrillo desde los 6 años, tiene una voz de camionero con anginas -y por ende afonía- severa, la cual usa para decir guarangadas ofensivas el 90% del tiempo laboral. Siempre le mira el culo y las tetas a sus compañeras y las desprecia porque no le dan bola, porque él le quiere dar a todas pero por ser tan pajero no puede.
Vive viendo películas porno -que baja ahí mismo en el trabajo- y por ende siempre está caliente. El idiota incluso piensa que todas las situaciones de la vida se dan como en una XXX Hace calor porque la calefacción está alta, te sacás el saco y piensa que te le estás insinuando. Un forro y un asco.
Desprecia, maltrata y ningunea a las mujeres. Pero lo tienen cagando en su casa y es cornudo seguro. SEGURO SEGURO.

La jefa conchuda: para eso remitanse a mis post sobre mi jefa (je!)

La autoridad principal de la organización: este ser es por lo general un hombre de más de 60 años. Es esquivo, caracúlico y distante. Como tiene pocos dotes de líder, cree que siendo asqueroso logra respeto. Pero no es cierto, maneja un lugar con un montón de idiotas que no hacen nada nunca y encima lo critican todo el tiempo.
Él es el encargado de cagarte a pedos y hacerte temblar pensando que va a pedirte la renuncia porque se deja llevar por el puterío más miserable que armaron tus compañeros. Nunca justo, siempre aparatoso, este señor te va a encajar los peores laburos y los vas a tener que aceptar porque, después de todo, si este te tiene entre ceja y ceja vos de seguro juntás tus cosas en una cajita y te vas a engrosar la fila de los desempleados.
Un ser altamente despreciable y con un sueldo desmedido siendo que nunca hace un sorete en todo el día. Es más, casi siempre usa ese tiempo para desarrollar choreos nuevos.

Y falta el empleado groso, copado, que tiene toda la onda y se pregunta a diario qué mierda hace en esa pocilga en la que trabaja. Ese o esa, querido/a SOMOS VOS Y YO.

PD: mañana martes 11 cumplo un año en mi oficina... Qué suerte que tengo :S

miércoles, 5 de agosto de 2009

No me quieran engañar...

No me jodan, no me traten de boluda...

EL AMOR PARA TODA LA VIDA, UN AMOR DURADERO E INCONDICIONAL... ¡NO EXISTE!
Se termina casi siempre cuando:
* Nunca te vuelve a llamar;
* Te llama pero un mes después de la última salida y solo porque tiene ganas de ponerla. Si le decís que si, la pone y se vuelve a ir;
* Ni bien dejó de hablar con vos y ya está tratando de levantarse a otra;
* Te ve y no te escucha, solo te mira las tetas. Y cuando te vas, el culo. Obvio;
* A él le agarra el viejazo y quiere tener hijos y a vos no. A la primera fértil con ganas de tener un pibe la sigue. Y a vos te deja colgada. Ellos siempre buscan en la otra lo que no lograron con vos. SIEMPRE. Igual aguantate, no hagas lo que él quiere para conservarlo. ¡Siempre se van de todos modos!
* Se da cuenta de que la cosa se puso seria (muy) y huye con el primer tren que encuentra;
* Vos creías que lo tenías seguro. Ellos lo huelen y te hacen saber que ni a palos lo retiene alguna, en especial VOS;
* Aparece una mina cualquiera (aunque sea horrenda) pero con plata. Hay tanto vividor dando vueltas...

Así que a todos los soretes que hacen películas de Hollywood, que nos quieren hacer creer que ellos son príncipes azules que te esperan, que te aman, que se enamoran de vos... hay que colgarlos y cagarlos a cadenazos. El hombre se enamora una vez en la vida (de pedo) y es de la mamá. SEPANLO. Ella es la incuestionable, ella es la que le dice lo que tiene que hacer y él no la deja de querer. A ella es a la única a la que no la cree una trola y a la que le tiene respeto.
A vos solamente GANAS. Y ocasionalmente si te parecés a tu madre, te trate medianamente como a ella. Pero a vos un edípico no te conviene. A ninguna nos conviene.
Por lo que NO NOS JODAN MÁS. Basta de creer en príncipes azules e historias de amor interminables. Miren a los hombres como pedazos de carne, no esperen sus llamados y sus halagos. Enamorarse de ellos es sufrir y adquirir la neurosis de: ¿qué habré hecho mal?
Yo tengo la respuesta: FIJARTE EN ÉL.
¡He dicho!
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