No creo que me dedique a armar un libro sobre esto (después de todo para hablar de las actitudes masculinas con dos hojas basta y sobra -es más, creo que estoy siendo muy generosa-) pero si quiero hacer un post ejemplificador. Hablando de lo que yo creo que es correcto al momento de levantarse a una mina y de lo que un amigo (el de siempre, el mejor, el que me quiere más) sabe hacer por ser un seductor empedernido (¡pero efectivísimo!)
Mucho se habla de los halagos masculinos. Que no te dicen nada (doy fe), que te dicen mucho, que son muy pajeros al decirlo, que no tienen tacto. Que algunos incluso ni califican de uno. Y a las pruebas me remito:
Primera salida. CENA. La chica habla de su vida, le cuenta al desconocido -que espera sea más conocido con el tiempo- sobre sus planes para el futuro -que él preguntó, aclaro-. La chica hace un silencio porque sabe que la mirada fija del muchacho no significa atención sino otra cosa. A la espera de un comentario agradable, el sujeto en cuestión le escupe esta berreteada:
"Si supieras lo que está pasando por mi cabeza en este momento, te horrorizarías"
Es el colmo de lo anti-romántico, incluso anti-erótico. ¿Quién carajo quiere que le digan entre líneas que le quieren dar? Les aclaro algo: para nosotras que ya estemos en la salida implica calentura de ustedes hacia nosotras. Está claro desde un primer momento. El comentario de camionero, entonces, se lo pueden guardar en el bolsillito...
Aprendan papanatas del groso de mi amigo (y de otros verseros que he conocido en mi vida):
Punto 1. Los halagos se agradecen y gustan más al comienzo de la salida. Nunca evadan decir uno cuando recién la ven. Con un simple "qué linda que estás" ya se ganan una sonrisa... y varios puntos.
Punto 2. Si van a decir un halago en el medio de la cita, no hagan lo que el zángano que les conté hizo. Digan: "disculpame que te mire fijo, pero es que no puedo creer la sonrisa tan hermosa que tenés"... o "tu belleza me dejó azorado"...
Punto 3. Nunca, pero nunca, halaguen ciertas partes del cuerpo tales como las tetas y el culo. Se vuelven automáticamente un pajero de furgón de tren o el clásico bestia que está boludeando en la calle mirando todos los culos que pasan, incluso los masculinos.
Aprendan de los que saben.
Para comenzar les tiro varias frases de mi amigo (que ni siquiera trata de levantarme y me halaga cual príncipe):
Llamado telefónico a las 9 am: "Hola mi reina, ¡buen día!". Automáticamente de odiarlo por hacerme hablar a esa hora y se me dibuja una sonrisa.
Llamado telefónico a las 9 pm (en plena cena): "Hola princesita, ¿cómo está la más linda de mis amigas?" (corazones brotan de mi... je)
Durante cualquier momento del día: ¡sos preciosa!
Sigo por un vecino que veía todas las mañanas camino al tren. Siempre nos quedábamos charlando, sobre todo porque me decía estas frases:
Un día en que me puse mi vestido más lindo (y que el animaloide de la primera cita ni notó... o no me lo hizo saber): "estás más hermosa que nunca"
En otro se quedó en silencio y mirándome fijo mientras le hablaba: "me quedé obnubilado por tu belleza".
Nada de: te partiría... estás re buena... ni nada por el estilo. Puras palabras lindas dichas con un tono que se pretende tierno y no de una previa sexual.
Lo mismo hizo por un largo tiempo mi instructor de manejo Iván, un cagador de aquellos, pero mi levantador de ego oficial allá por el 2006.
No es que estos seres que nombro sean tiernos, sientan amor profundo y verdadero. NA. Ya sé que no, TODAS sabemos que no.
El punto es que el asunto no está en lo que se diga per se, sino el tono en que se lo diga, con la pertinencia con que se lo diga. La frase del infradotado de la primera cita es desubicada en cualquier tono, pero las otras pueden ser malinterpretadas si se dicen en contextos inadecuados.
Y hombres, nunca, pero nunca dejen de halagar a una mujer. Por más obvio que sea es el que les abre nuestras puertas. No lo olviden, somos así de simples aunque no lo parezca...
Mucho se habla de los halagos masculinos. Que no te dicen nada (doy fe), que te dicen mucho, que son muy pajeros al decirlo, que no tienen tacto. Que algunos incluso ni califican de uno. Y a las pruebas me remito:
Primera salida. CENA. La chica habla de su vida, le cuenta al desconocido -que espera sea más conocido con el tiempo- sobre sus planes para el futuro -que él preguntó, aclaro-. La chica hace un silencio porque sabe que la mirada fija del muchacho no significa atención sino otra cosa. A la espera de un comentario agradable, el sujeto en cuestión le escupe esta berreteada:
"Si supieras lo que está pasando por mi cabeza en este momento, te horrorizarías"
Es el colmo de lo anti-romántico, incluso anti-erótico. ¿Quién carajo quiere que le digan entre líneas que le quieren dar? Les aclaro algo: para nosotras que ya estemos en la salida implica calentura de ustedes hacia nosotras. Está claro desde un primer momento. El comentario de camionero, entonces, se lo pueden guardar en el bolsillito...
Aprendan papanatas del groso de mi amigo (y de otros verseros que he conocido en mi vida):
Punto 1. Los halagos se agradecen y gustan más al comienzo de la salida. Nunca evadan decir uno cuando recién la ven. Con un simple "qué linda que estás" ya se ganan una sonrisa... y varios puntos.
Punto 2. Si van a decir un halago en el medio de la cita, no hagan lo que el zángano que les conté hizo. Digan: "disculpame que te mire fijo, pero es que no puedo creer la sonrisa tan hermosa que tenés"... o "tu belleza me dejó azorado"...
Punto 3. Nunca, pero nunca, halaguen ciertas partes del cuerpo tales como las tetas y el culo. Se vuelven automáticamente un pajero de furgón de tren o el clásico bestia que está boludeando en la calle mirando todos los culos que pasan, incluso los masculinos.
Aprendan de los que saben.
Para comenzar les tiro varias frases de mi amigo (que ni siquiera trata de levantarme y me halaga cual príncipe):
Llamado telefónico a las 9 am: "Hola mi reina, ¡buen día!". Automáticamente de odiarlo por hacerme hablar a esa hora y se me dibuja una sonrisa.
Llamado telefónico a las 9 pm (en plena cena): "Hola princesita, ¿cómo está la más linda de mis amigas?" (corazones brotan de mi... je)
Durante cualquier momento del día: ¡sos preciosa!
Sigo por un vecino que veía todas las mañanas camino al tren. Siempre nos quedábamos charlando, sobre todo porque me decía estas frases:
Un día en que me puse mi vestido más lindo (y que el animaloide de la primera cita ni notó... o no me lo hizo saber): "estás más hermosa que nunca"
En otro se quedó en silencio y mirándome fijo mientras le hablaba: "me quedé obnubilado por tu belleza".
Nada de: te partiría... estás re buena... ni nada por el estilo. Puras palabras lindas dichas con un tono que se pretende tierno y no de una previa sexual.
Lo mismo hizo por un largo tiempo mi instructor de manejo Iván, un cagador de aquellos, pero mi levantador de ego oficial allá por el 2006.
No es que estos seres que nombro sean tiernos, sientan amor profundo y verdadero. NA. Ya sé que no, TODAS sabemos que no.
El punto es que el asunto no está en lo que se diga per se, sino el tono en que se lo diga, con la pertinencia con que se lo diga. La frase del infradotado de la primera cita es desubicada en cualquier tono, pero las otras pueden ser malinterpretadas si se dicen en contextos inadecuados.
Y hombres, nunca, pero nunca dejen de halagar a una mujer. Por más obvio que sea es el que les abre nuestras puertas. No lo olviden, somos así de simples aunque no lo parezca...