martes, 21 de febrero de 2012

Reflexión (o intento de)

El 2012 me devuelve al blog, a quien nunca abandonaré (me leo y me reconozco, tan distante y tan distinta a mi YO del presente).

La paz se quedó en Bolivia claramente, en su lugar me mandaron a un cavernícola disfrazado de intelectual (fue jodido pero rápidamente superado). Y pienso, para mi próxima relación, que debería desarrollar (se) un test básico de machismo.

Digo, no está copado encontrarse nuevamente con un antiguo en pleno siglo XXI, la vida es corta y me enferman los anacrónicos...

PD: tanta Susanita dando vueltas y me toca un hombre de las cavernas a mi...

martes, 21 de junio de 2011

Que la paz se quede en Bolivia

Emmm estuvo buena la etapa de paz... está bueno estar tranqui, reflexionar, disfrutar de la felicidad de la nada misma.
Pero... ¿cómo lo digo? NECESITO URGENTEMENTE UN QUILOMBO!!!!
Deseo algo extraordinario, ponerme loca cuando te veo... renovar mi esperanza de que esta vez si funque... PONELE.

PD: si bien vos atinaste a volver a mi existencia (no quiero ni saber con qué fines) y yo me estoy tentando terriblemente... (al punto de que si volvés a insistir no sé si no te como la boca) mi oculta sanidad mental (yo sé que la tengo muuuuuy escondida dentro de mi ser, pero la tengo) me dice que mejor me abstengo y que vos actúes como siempre (como un cagón, claro está)

jueves, 2 de junio de 2011

Para variar

Visto y considerando que últimamente solo posteo amarguras y pensamientos de grises oscuros a negros he decidido también plasmar mi momento actual.

Estoy FELIZ gente. Muy feliz.

Se preguntarán el por qué, hacen bien. Yo también me lo pregunto. No sé realmente, tan solo sé que me despierto con alegría, transito el día hermosamente (haya o no sol) y me acuesto más feliz aún.

Puede ser que nuevamente siento que puedo rehacer mis cosas, que siento que es el momento de volver a empezar. Las heridas parecen haber cicatrizado perfectamente y pese a que lo veo todas las mañanas, es parte del paisaje. Sé que no me supo querer ni lo sabrá nunca y que sí existe quien lo sabrá. Y lo voy a encontrar.

No me presiono con otros temas, estoy plena y tengo todo tipo de actividades que AMO y que cambiaron para siempre mi vida.

Encima como buen año impar parece asomarse en el horizonte una nueva chance con un especimen del sexo opuesto. Quizá me confunda, pero algo dentro mío dicta que no hay tantas chances de que sea un fiasco y a la par se perfila como una historia interesante. De esas que para bien (y para mal también) solo a mi me ocurren.

No quiero ser triunfalista ni futuróloga. Solo sé que HOY estoy perfectamente bien. Mañana no sé y no me importa realmente...

Pero estoy feliz. Y es una sensación tan hermosa que intenten lo que intenten (quienes sean) me voy a aferrar a ella como sea.

Gracias por permitirme compartirlo con ustedes.

martes, 24 de mayo de 2011

El elástico

¿Nunca tuvieron esa sensación de que hagan lo que hagan siempre se encuentran en el mismo lugar?

No importa cuánto luchen, cuánto traten de salirse de ese círculo vicioso, de esa ruedita que tanto entretiene al hamster... siempre se vuelve al origen, a esa situación que no entendemos muy bien por qué, se repite incesantemente pero con variantes cada vez más alarmantes y desagradables.

Es como si -y permítaseme la metáfora- viviéramos dentro de una bandita elástica. Que se estira, cede, pero en un momento dado le agarra un ataque conservador que nos devuelve (y con dolor) al punto de origen absolutamente hermético.

¿Y qué les parece si les digo que hay gente con la que uno comparte la bandita elástica? Esa persona con la que tuviste algo, la quisiste quizá... pero no se supieron querer, no dio, uno de los dos se cagó en el otro (como sea) y sin embargo, por más de que lleven vidas diferentes, incluso intentando evitar encontrarse nuevamente en el camino; de golpe vuelven al origen.

Se cruzan, se ven, se incomodan, no se quieren: pero ahi están... uno enfrente del otro, uno al lado del otro tan solo para empezar de nuevo el esfuerzo de caminar en diferentes direcciones.

¿Se le dice destino a tal desgracia? ¿Acaso hay gente que viene a nuestra existencia para quedarse?

Y ya sé, hay que cerrar las viejas heridas (el tiempo se supone ayuda) pero la presencia permanente del otro no es precisamente lo que más nos da una mano.

Quizá el problema es la buena prensa que tiene la palabra destino. Al menos yo siempre la asocié a lo eterno, a lo que tiene que ser... pero lo que no tiene que ser también puede ser destino. Puede ser destino fallar sistemáticamente, ser infeliz, vivir sin saber por qué ni para qué.

Pero bueno, aferremonos a la idea de que el buen destino todavía está por darse (con una ayudita de nuestra escritura personal, nada está resuelto de antemano), total vale más eso que mil pensamientos negativos.

Aún así, si querés hacerme el favor de desaparecer, te lo agradecería... (¡aparte ya sabés cómo se hace!)

lunes, 16 de mayo de 2011

La verdadera duda existencial

Encontrarte hoy a la mañana -como hace ya más de un año POR SUERTE no me pasaba- me hizo pensar en el destino y lo soberanamente hijo de puta que puede ser.
Y me pregunto hasta cuándo vas a seguir existiendo en mi vida. Tanto por si a mi me cuesta cerrar esto, soltarte como porque cuando decido hacerlo vos aparecés de nuevo. Para la nada misma, para incomodarme, para hacerme sentir que sos una piedrita eterna en mi zapato.
¿Cuándo carajo te vas a ir del todo y me vas a dejar vivir en paz?
Al menos te agradecería que si vas a estar en el mismo espacio que yo tengas la bondad de al menos no estar donde yo te vea. Quisiera que alguna vez pienses en lo que a mi me pasa y me importa.
Pero no, tu ego puede más.
CHAU. ANDATE DE UNA VEZ POR TODAS. NO TE NECESITO, NUNCA TE NECESITÉ.

domingo, 8 de mayo de 2011

La filósofa (filosa)

El otro día me dijiste que para mis 26 años había pensado mucho en las cosas, que tenía una visión de todos los aspectos alegres y dolorosos de la vida. Que cuando tenías mi edad ni se te hubiera cruzado por la cabeza...

Y la verdad es que tenés razón, me gusta filosofar sobre lo que nos mueve a todos, pensar alternativas, ponerme en la cabeza del otro pero sobre todo experimentar en carne todos los sentimientos posibles y adentrarme en ellos para por lo menos comprenderlos o denostarlos.

Lo que no sé es si eso habla de mi neurosis o de tu superficialidad (porque tenés casi 40 y seguís sin tener el mayor reparo por los sentimientos propios y ajenos). Será lo próximo que me ponga a pensar...

viernes, 6 de mayo de 2011

Islas y túneles

Sé que es viernes por la noche, entiendo que si o si uno tenga que estar alegre y feliz por estas horas... Y que conste que no estoy amargada, pero un pensamiento se me cruzó hace unos minutos y no quiero dejar de plasmarlo en este espacio, un poco para incluso tenerlo presente más adelante.

En la cena familiar surgió la tan remanida cuestión de los sueños y sus posibles interpretaciones. No importa qué se dijo ni qué se concluyó de eso, lo que si me dejó latente el recuerdo de dos sueños que tuve relacionadas con hombres de mi existencia.

El primero es del chico que me gustaba en la primaria, que claro está nunca me dio bola, pero bueno, el dato central es que yo habré soñado esto a los 11, a lo sumo 12 años. Se desarrollaba así:

Yo estaba sola, en un espacio abierto. De golpe mi visión de amplía y me percato de que estoy en una isla. Mi isla era parte de un conjunto de muchas otras, una de las cuales mi objeto de deseo moraba. Y yo trataba de alcanzarlo, trataba de ir a su isla pero era imposible, el mar que nos separaba era poco pero se ve que profundo, porque no podía pasar para el otro lado (y no había un bote, claro jeje)

El segundo sueño fue con el único flaco que me movió el piso en mi vida. De hecho de modo "sanador" me dediqué a armar este blog para poder superar una ruptura que no estaba dispuesta a aceptar (y que aún me cuesta aceptar). Y en el sueño ocurría lo siguiente: yo estaba en el andén del tren en Retiro esperando que llegara la formación... y en eso lo diviso. Todo se vuelve blanco y negro y él cada vez se acerca más. De golpe ese espacio concreto se disuelve y en su lugar aparecen dos túneles que parecían de vidrio, porque yo lo podía ver y asumo que él a mi. En uno circulaba él y en el otro yo estaba parada, atónita ante su presencia. Él por supuesto pasa por su túnel y sigue sin dirigirme siquiera una mirada. Por supuesto fue un sueño triste y me desperté sobresaltada de la angustia que me pesaba en el pecho.

Dos sueños, la misma lógica: ellos y yo estamos en el mundo. Nos vemos, quizá alguna vez hayamos estado en contacto. Pero sus mundos y el mío jamás conectaron. No existe un puente entre uno y otro, no hay lazo. Simplemente distancia y abismo imposibles de franquear.

Y me pregunto si acaso eso solo habla de esas relaciones puntuales o de cómo yo me siento con el resto de los humanos. Puedo interactuar, puedo reir, puedo tener algo físico inclusive, pero conectar en un nivel profundo, no.

Y es triste y un tanto desolador si lo pensás.

Por eso amo tanto el libro "El Túnel", porque es la metáfora de mi existencia.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...